Cómo proteger la innovación: el caso chupa-chups.

Innovación: chupa-chups

Las palabras ‘invención’ o ‘patente’ a menudo se asocian con productos o procesos innovadores de una elevada complejidad técnica, y que por tanto poseen un grado de actividad inventiva tal que justifica un derecho exclusivo de explotación para su inventor o creador.

Sin embargo, son numerosas las invenciones a lo largo de la historia que, sin resultar particularmente complejas, han supuesto una revolución en un determinado sector de la técnica, apoyándose en una configuración que se podría catalogar como simple. Tal es el caso de los caramelos con palo comúnmente conocidos como chupachups, en honor a la exitosa marca homónima.

Contrariamente a la creencia popular, Chupa Chups® nunca logró la patente de este producto, por no cumplir con el requisito de patentabilidad de la novedad. Lo cierto es que el exitoso producto ya fue anticipado por patentes como la solicitada con el número 70.454 por el fabricante madrileño de caramelos José Segura en 1919, y que reivindicaba lo siguiente:

«En resumen yo reivindico como objeto de la presente patente de invención, un caramelo de cualquier forma, tamaño y composición caracterizado por la particularidad de estar provisto de una espiga o vástago de madera o culaquier otro material rígido que penetrando parcialmente por uno de sus extremos en la masa de caramelo y formando cuerpo con este, queda libre por su extremo opuesto que se utiliza como mango o cogedor para evitar el contacto de los dedos del consumidor con la masa o caramelo propiamente dicho.»

En esencia, la patente de José Segura reivindica algo tan simple como un caramelo en el que se introduce parcialmente un palo a modo de mango para evitar el contacto con los dedos. Un concepto sencillo y que puede resultar obvio una vez revelado, pero que sin duda es fruto de un proceso creativo que implica actividad inventiva.

Aunque Chupa Chups® nunca logró la patente del producto, sí supo entender el carácter disruptivo de la invención, y creó una marca atractiva y diseñó un modelo de negocio para su lanzamiento alcanzando un enorme éxito comercial.

Resulta por tanto vital intentar proteger toda innovación, por simple que resulte, ya que son susceptibles de protección por patente o modelo de utilidad todas aquellas invenciones que cumplan con los requisitos de patentabilidad de novedad y actividad inventiva, por lo que no deben descartarse ideas aparentemente sencillas sobre la base errónea de considerar que un producto simple no ha de ser merecedor de un derecho exclusivo de explotación. En este sentido, es fundamental contar con un asesoramiento profesional experto en propiedad industrial que nos ayude a determinar el grado de novedad y actividad inventiva de una invención.

La historia del chupachups ilustra un relato de innovación sencilla y simplemente genial.

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