Mamá, quiero ser inventor

Niño, mamá quiero ser inventor

Los niños tienen una imaginación desbordante que no conoce límites. Su inocencia y el hecho de no haber interiorizado los límites que impone la sociedad actual hace que miren el mundo y la vida con otro color y otra música. Su confianza, curiosidad y alegría les hace pensar que basta con desearlo e intentarlo para conseguir cualquier cosa, que los problemas no existen y, si aparecen, siempre tienen solución.

Es por este motivo que nuestros pequeños tienen mucha más facilidad que cualquier adulto para buscar soluciones a los problemas de la vida diaria y, muchas veces, estos “locos bajitos” se convierten en grandes inventores.

De entre las invenciones más curiosas inventadas por niños, llama la atención el cepillo de dientes “Diente-O-Matic” inventado por Henry Hughes de 12 años, consistente en un cepillo de dientes con un botón que, al pulsarlo, la pasta de dientes sale por el cabezal; o la escoba “broom” inventada por Sam Houghton de 5 años, consistente en una escoba con dos cepillos unidos a un palo: un cepillo recoge los desperdicios más grandes y el otro los pequeños desperdicios que el primero se ha dejado atrás; o “el enfriador de comida” inventado por Meliya Liddle de 6 años, consistente en un tenedor con un ventilador unido cuya función es enfriar la comida.

Pero ¿qué hacer cuando tenemos una idea brillante cuya aplicación podría hacer nuestra vida diaria un poquito más fácil?

En primer lugar, tenemos que tratar de prevenir que cualquier tercero nos copie o se apropie de nuestra idea. Para ello, es importante no divulgarla ni darla a conocer hasta que presentemos la correspondiente solicitud de patente. En efecto, la patente es un derecho que otorga el Estado a un inventor sobre su invención y que consiste en el monopolio para usarla y explotarla en exclusiva e impedir que terceros la usen y/o exploten sin su consentimiento.

Este derecho es territorial, esto es, se concede para el Estado en el que se ha presentado la solicitud de patente y tiene una vigencia de 20 años desde la fecha de presentación de solicitud de patente.

No obstante, para que una invención pueda ser patentada, es necesario que reúna estos tres requisitos: novedad, actividad inventiva y aplicabilidad industrial.

Una invención es nueva cuando nada idéntico o similar se ha hecho público en cualquier lugar del mundo. Por su parte, decimos que una invención tiene actividad inventiva cuando no es obvia, esto es, cuando un experto en la materia, basándose en lo que ya existe, no podría alcanzar el mismo resultado técnico. Por último, para que una invención pueda ser patentada es necesario que tenga aplicación industrial, es decir, que resuelva un problema técnico.

En PADIMA te ayudamos a proteger tus ideas, asesorándote sobre si tu invención cumple los requisitos de patentabilidad y sobre la mejor estrategia a seguir para obtener la máxima protección de la misma.

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