VARIEDADES VEGETALES

Las variedades vegetales constituyen un caso particular dentro del mundo de la propiedad industrial. La ley 24/2015 de Patentes española impide la protección por patente de las variedades vegetales y de los procedimientos esencialmente biológicos para su obtención. Es por ello, que este tipo de innovaciones cuentan son un sistema de protección propia.

La necesidad de proteger las variedades vegetales

La innovación en este ámbito ha llevado a desarrollar nuevas variedades de plantas que ofrecen un mayor rendimiento, calidad o resistencia a las plagas y que son el resultado de un proceso de fitomejoramiento largo y costoso. Sin embargo, una vez comercializada la variedad vegetal, esta puede reproducirse fácilmente por un tercero, privando al obtentor -quien ha invertido tiempo y dinero en desarrollar la variedad vegetal- la oportunidad de ser recompensado por su inversión.

Si no existiera la posibilidad de que este compromiso se viera recompensado, pocos obtentores dedicarían tiempo e inversiones económicas a desarrollar nuevas variedades vegetales.

Para entender qué es una variedad vegetal tenemos que tener en cuenta el sistema jerárquico de clasificación del reino vegetal. Las clasificaciones botánicas más utilizadas son, por orden descendente, reino, división, clase, orden, familia, género y especie. Estos rangos se denominan “taxones”.

Probablemente, el rango de “la especie” es el más importante y se refiere a grupos de organismos que comparten una serie de caracteres heredables y que están aislados, a lo que se refiere en la reproducción. De esta forma, plantas pertenecientes a distintas especies, como el rosal, el trigo y el manzano no pueden cruzarse naturalmente por un proceso esencialmente biológico.

No obstante, dentro de la misma especie, las plantas pueden tener caracteres muy diferentes, los cuales les permiten adaptarse al entorno en que se cultivan y adecuarse a las prácticas de cultivo utilizadas.

Este grupo de plantas seleccionadas dentro de una misma especie es lo que se denomina “variedad vegetal”.

Según la definición del Convenio de la UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales) de 1991, una variedad vegetal es un conjunto de plantas de un solo taxón botánico del rango más bajo conocido (clasificación botánica de “especie”) que, con independencia de si responde o no plenamente a las condiciones para la concesión de un derecho de obtentor, pueda:

– Definirse por la expresión de los caracteres resultantes de un cierto genotipo o de una cierta combinación de genotipos.

– Distinguirse de cualquier otro conjunto de plantas por la expresión de uno de dichos caracteres por lo menos.

– Considerarse como una unidad, habida cuenta de su aptitud para propagarse sin alteración.

El Convenio de la UPOV concede a los obtentores de variedades vegetales un derecho de propiedad intelectual: el derecho de obtentor. En la práctica, la concesión de este derecho significa que, el obtentor es considerado como propietario de la variedad vegetal y que cualquier persona que desee explotarla debe contar con su autorización.

Para que una variedad vegetal pueda ser protegida mediante el derecho de obtentor, esta debe ser nueva, distinta, homogénea y estable, y debe haber recibido una denominación adecuada. Tras su concesión, el derecho de obtentor permanece vigente durante un mínimo de 25 años en el caso de los árboles y las vides, y de 20 años en el caso de los demás cultivos.

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