LAS MARCAS EVOLUCIONAN: la nuestra también.

Aniversario Padima

Hace ya 20 años que decidimos crear PADIMA para ayudar a proteger, defender y poner en valor la creatividad. En ese momento sabíamos que queríamos hacer las cosas de manera diferente a cómo se venían haciendo; ni mejor ni peor, a nuestra manera.

Dedicándonos a la protección de la propiedad industrial e intelectual teníamos muy presente que la marca era un elemento esencial que debíamos cuidar para nuestro desarrollo empresarial.

Como vehículo transmisor de nuestros valores y personalidad, la marca debía ser nuestra bandera, nuestra carta de presentación.

Así, lo primero fue generar la denominación. En el proceso de naming renunciamos a nuestros apellidos por dos motivos esenciales; primero, por no caer en lo que resulta habitual en el sector; en segundo lugar, porque queríamos crear una organización que fuera más allá de los nombres de los fundadores. Asimismo, rechazamos usar elementos descriptivos con la intención de alcanzar una marca que registralmente fuera fuerte y distintiva. Queríamos una marca corta, una sola palabra, fácilmente recordable y pronunciable por la vocación internacional que pretendíamos para PADIMA. Finalmente, queríamos poner el foco en la innovación en patentes y diseño como una prioridad en un momento en que el sector estaba muy focalizado en la figura de la marca: nosotros creíamos en nuestra industria y la capacidad innovadora y queríamos que las patentes y los diseños fueran lo primero. Así nació PADIMA, marca de sonoridad potente, corta, fácilmente pronunciable y casi lo más importante, una marca de fantasía creada a partir de las primeras silabas de PATENTE + DISEÑO + MARCA. Con esta denominación sin significado, se pretendía aumentar las posibilidades registrarla alcanzando un ámbito de protección más amplio y diferenciador, intención que hoy se confirma por cuanto PADIMA es -sin duda- una marca internacionalmente reconocida y muy distintiva en el sector.

Posteriormente se trabajó en la imagen. Deseábamos que la transmitiera la frescura y energía del Mediterráneo – nuestra tierra –filosofía que deseábamos aplicar a nuestro trabajo. Así, se recurrió a los colores azul y amarillo. La parte gráfica debía ser algo disruptiva y evocativa; por lo que optamos por una tipografía muy trabajada que combinaba mayúsculas y minúsculas (disrupción), y por el dibujo de una bombilla encendida en un cuadro para evocar la protección de las ideas y la creatividad.

De ahí surgió:

 

 

Fue Alejandro García Mayor el autor del diseño, dejando su huella en la historia de PADIMA.

Más tarde se suavizó la marca apostando sólo por dos tonos de azul para rebajar la intensidad.

 

 

Años después, Paula Alenda – magnífica ilustradora – fue la responsable de un significativo restyling de la marca, manteniendo -no obstante- la singular tipografía característica de PADIMA. Es en ese momento cuando se busca un azul solo para PADIMA, ajustando las tonalidades y combinándolo con chocolate o dorado en parte de la marca para dar modernidad y personalidad.

 

 

En este periodo se desarrolló en PADIMA la creencia y convencimiento de que la protección de los proyectos y de las ideas, superaba al acto de registrar. Fue precisamente ese enfoque, más vanguardista y moderno de la propiedad intelectual, lo que nos llevó al concepto de CUIDAR o PROTEGER. Paralelamente, usamos el término “DIFERENCIA” en positivo, pues para nosotros ser diferente es una oportunidad y no un hándicap. Con todo ello se confecciona nuestro famoso slogan “CUIDAMOS TU DIFERENCIA”, suponiendo una evolución más de la marca.

En el año de nuestro vigésimo aniversario, ha sido SMALL quien ha adquirido la responsabilidad de actualizar la imagen de la marca, conservando nuestros colore, valores y señas de identidad.  Se ha evolucionado buscando un imagotipo que pueda ser utilizado de manera independiente y creando un conjunto que traslada el equilibrio entre la experiencia, el rigor, la inquietud y la rebeldía que nos ha caracterizado desde el inicio.

Además, considerando la presencia internacional de PADIMA, se ha desarrollado un claim que define perfectamente nuestro carácter artesanal en el sentido de hacer “las cosas a medida”, involucrándonos al máximo en cada proyecto y con cada cliente y tratando a todos con la misma ilusión y los mismos medios, como el primer día. Esa fuerza y frescura que estuvo presente en el origen de PADIMA y que procuramos mantener, es el mensaje que impulsa nuestro segundo slogan: “FRESH IP ATELIER”.

 

Todas las actualizaciones de marca y claims de PADIMA son debidamente registrados porque queremos proteger y defender nuestra creatividad y esfuerzo. De hecho, gracias a esos registros y gestión de marca, hemos evitado más de una “aproximación no deseada” de alguno que otro admirador.

En definitiva, es natural que las marcas evolucionen, como lo hacen las personas, los proyectos y las modas. Sin embargo, estas evoluciones de marca deben ser adecuadamente gestionadas -en coherencia con el mensaje y valores que pretendemos transmitir en cada momento- y debidamente protegidas desde el punto de vista de la propiedad industrial para mantener esa exclusividad que normalmente pretendemos.

Confiamos en que vivamos y veamos 1, 2 y hasta 3 adaptaciones más. Con esa ilusión seguimos.

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